Apóstata

Hoy sacamos nuestra Máquina del Tiempo y ponemos rumbo al año 355 d.C. Hace ya veinticinco años que Constantinopla se convirtió en la capital del Imperio Romano y, desde el año 313, el Edicto de Milán promulgado por el Emperador Constantino I legalizó el cristianismo y relegó a un segundo plano el culto a los antiguos dioses romanos.

En este contexto, nuestro protagonista Flavio Claudio Juliano, sobrino del actual César Augusto, el cruel Constancio II, es nombrado César de Occidente para repeler el avance de las tropas bárbaras alamanes lideradas por el rey Chonodomario sobre la Galia.

Apostata 14

Juliano no era ningún guerrero, pero su personalidad estratega y una férrea voluntad ligada a lo que él creía  su destino le hizo granjearse el respeto y favor de los soldados y el temor de los alamanes.

Sin embargo, no fue esto lo que le hizo ganarse el sobrenombre de “El Apóstata”, sino su pretensión de reinstaurar el paganismo en el Imperio Romano.

Apostata 47

El belga Ken Broeders firma un cómic histórico no exento de pequeñas aportaciones de cosecha propia: algunos personajes ficticios completan el elenco de actores y un ligero velo de misticismo envuelve toda la obra, haciendo de su lectura una experiencia sobrecogedora y absorbente, que no abandona en ningún momento la fidelidad hacia la historia de uno de los emperadores romanos que más interés ha suscitado entre historiadores y novelistas.

El cómic lo culmina el dibujo del propio Broeders, vistoso, enérgico y colorido, en el que deja de manifiesto la profunda y laboriosa documentación que hay detrás de cada página, en la que queda retratada la Roma del siglo IV d.C, los campos de la Galia, y las costumbres y vestimentas de la época.

Lo que han dicho de él: